
Samuel Domínguez (Fvthom) — Visuales, materia y electrónica experimental
Artista audiovisual · Visuales / Electrónica experimental
Samuel Domínguez (Fvthom) es artista audiovisual y productor electrónico. En esta entrevista habla sobre visuales para clubs, collage digital, música experimental y la relación entre imagen y sonido.
Artista invitado: Samuel Domínguez (Fvthom)
Disciplina: Artista audiovisual · Visuales · Electrónica experimental
Para empezar, ¿cómo te gustaría que te presentáramos?
La mayoría de veces hago visuales para otros y música para mí mismo, aunque últimamente estoy intentando unir ambas cosas. Me interesa cada vez más que los discos funcionen también como pequeñas piezas audiovisuales, donde música e imagen formen parte de la misma idea y vayan cambiando con cada proyecto.
En tu trabajo se cruzan la imagen en movimiento y la música electrónica experimental. ¿Cuál fue tu primer contacto con ambas?
Con las visuales fue bastante sencillo. Hicimos una fiesta en la casa okupa de la ciudad donde vivo y quisimos proyectar algo en la pared. A partir de ahí empecé a trastear y poco a poco me fui enganchando a romper la imagen a mi manera.
Con la música es más difícil señalar un momento concreto porque viene de mucho antes. Siempre he sido bastante freak con eso. Mi padre tenía un bar de jazz y en casa siempre había muchos vinilos.
Mi prima escuchaba punk y hardcore, mi primo era más de rap… así que crecí con una mezcla de géneros curiosa alrededor. Con todo ese popurrí fui descubriendo grupos como Crystal Method, Chemical Brothers o Fatboy Slim, y después llegaron las sesiones de techno que nos pasábamos en cintas y CDs.
Nada concreto, caos y mucha curiosidad.
En tu lenguaje visual aparecen collage, archivo, distorsión digital y trabajo con materia. ¿Cómo llegas a ese lenguaje?
La verdad es que no fue algo muy planificado. Instalé Resolume y me puse a investigar.
Las visuales típicas que veía no me terminaban de gustar, pero la manera de trabajar con capas sí me parecía muy divertida. Empecé a mezclar materiales distintos, archivos, texturas, cosas bastante aleatorias… y poco a poco fui encontrando combinaciones que me resultaban interesantes.
Al final, casi sin buscarlo demasiado, acabé desarrollando una forma de trabajar bastante basada en el collage y en manipular la imagen hasta que pierde un poco su forma original.
En proyectos como Concrete trabajas desde lo físico para llegar a lo digital. ¿Dónde ocurre realmente la obra?
Me interesa mucho partir de algo físico y llevarlo al terreno digital.
En Concrete partí de una escultura real que fui destruyendo y manipulando. Después la grabé sobre croma y empecé a trabajar digitalmente con ese material.
Al final la pieza no está solo en el objeto ni solo en el vídeo. Para mí ocurre en la mezcla de todo: el objeto físico, la manipulación digital y la música que acompaña.
¿Cómo cambia tu forma de trabajar entre un contexto de club y uno expositivo?
Se trabaja de forma bastante distinta.
En el club estás entre material que ya tienes preparado y la improvisación constante. Todo tiene que reaccionar rápido, acompañar la energía de la pista y no puedes permitirte demasiados errores.
En un contexto expositivo el ritmo es diferente. Puedes planificar más, probar con calma y experimentar hasta encontrar algo que funcione.
Has trabajado con varios artistas de la escena electrónica. ¿Cómo se construyen esas colaboraciones?
He tenido la suerte de colaborar con artistas como Ron Morelli, Anthony Parasole, Fret (Mick Harris) u Oxygeno en proyectos de vídeo.
En directo también con gente como Alienata, Wata Igarashi, Umwelt, Svreca o Tasha.
En general el proceso suele ser bastante sencillo: escucho la música, hago algunas pruebas visuales intentando traducir lo que me transmite y enseño un par de direcciones distintas. A partir de ahí vamos afinando la idea hasta que encontramos algo que encaja.
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Cuando trabajas con música ajena, ¿cómo equilibras el universo del artista con tu lenguaje visual?
Normalmente tengo bastante libertad. Suelo preparar algunas pruebas intentando plasmar lo que a mí me sugiere la música y presentar un par de versiones distintas.
Otras veces el artista ya tiene una idea bastante clara y lo que hago es interpretarla un poco a mi manera.
Parte de tu trabajo ha sido publicado y difundido por plataformas como Distopia Club o HATE Collective. Desde tu experiencia, ¿qué hace que una pieza conecte con este tipo de plataformas?
En directo también tengo la inmensa suerte de que Distopia Club cuenten conmigo para la parte visual. Desde aquí les mando un beso gigante: ellos son el alma de una fiesta hecha realmente desde el corazón, y el que tiene la suerte de conseguir una entrada lo sabe.
Creo que al final lo importante es que haya una identidad clara en lo que haces. Cuando una pieza transmite algo propio, más allá de lo técnico, es cuando realmente conecta con la gente y con proyectos que comparten esa sensibilidad.
Cuando recibes feedback de artistas conocidos de la escena, ¿cómo lo gestionas?
No lo llamaría exactamente feedback. Muchas veces simplemente envías una promo y alguien deja un comentario.
Al final esto es pasión y trabajo y ver qué pasa.
Es mucho más gratificante que hagas amigos por el camino que cuenten contigo y valoren lo que haces, que tu gente vaya a verte o se zampen tus trabajos y te den su opinión.
Para alguien que empieza, todo esto puede parecer inalcanzable.
No es algo inalcanzable, pero tampoco significa tanto como puede parecer desde fuera.
Si tu objetivo es vivir de esto seguramente tendrás que hacer música que venda, tener muchos contactos, trabajar muchísimo y probablemente mudarte a ciudades como Berlín o Ámsterdam.
Ese no ha sido realmente mi camino, así que intento tomármelo con bastante calma y disfrutar del proceso.
¿Cómo conviven música e imagen en tu proceso creativo?
Son procesos bastante independientes. Muchas veces empiezo por la música, pero también puede pasar al revés.
Normalmente dejo que cada cosa avance por su lado y luego intento unirlo dentro de un mismo concepto.
Un software clave y una herramienta hardware en tu flujo de trabajo.
En audio diría Bitwig Studio.
En vídeo, sin duda Resolume. Es simple, intuitivo y si le das unas cuantas vueltas puede ser bastante más versátil de lo que parece.
¿Qué errores ves repetirse en artistas visuales que quieren entrar en la escena?
El nivel ahora mismo es muy alto y hay gente increíble por todas partes.
Quizá a veces ciertos patrones se repiten demasiado y se deja de lado la búsqueda personal.
¿Es más importante la identidad o los contactos?
Si sabes venderte tienes el 80% hecho.
Una obra tuya para entender tu universo creativo.
Mi último EP, Concrete.
Es un busto real destruido que gira sobre sí mismo sobre un croma y de ahí he creado seis piezas visuales que acompañan a seis tracks.
A nivel de referentes, ¿hay algún artista visual, músico o creador que haya influido especialmente en tu forma de entender el audiovisual y el sonido?
Podría hacer una lista bastante larga, pero en realidad prefiero no obsesionarme demasiado con referentes concretos.
Me gusta consumir muchas cosas distintas y dejar que de alguna forma todo eso termine filtrándose en lo que hago.
Si tuvieras que elegir una sola canción para escuchar en bucle en una isla desierta, ¿cuál sería?
Ahora mismo diría el remix de Harmonimix de Confidence Boost.
Pero espero tener muchas más opciones antes de quedarme atrapado en una isla desierta.
¿Qué opinas del uso de la inteligencia artificial en el ámbito creativo?
La IA ha venido para quedarse y avanza muchísimo más rápido de lo que a veces podemos asimilar.
Como herramienta me parece increíble. Si te permite generar algo nuevo y después manipularlo con tu propio lenguaje puede ser muy potente.
Como amenaza, es evidente que cambia el juego. Desde que se pueden generar vídeos con IA es muy fácil crear material rápido para redes o releases, y eso afecta directamente a gente que trabaja en visuales.
Aun así me interesa mucho ver hacia dónde evoluciona. He usado bastante Midjourney para imágenes y seguramente acabaré explorando también el vídeo para generar material que luego pueda manipular.
¿Se puede vivir hoy de la música electrónica o del audiovisual dentro de esta escena?
Seguro que se puede vivir de esto. Hay una industria y gente que lo consigue.
Pero probablemente tengas que saber venderte muy bien, trabajar mucho y entender que al final sigue siendo un mercado como cualquier otro.
Para cerrar desde un punto de vista práctico: ¿qué consejo darías a alguien que quiere moverse en esta escena sin perder su identidad?
La pasión es lo que debe ir por delante, las ganas de evolucionar y la curiosidad.
Pero sin olvidar que es una industria y que, como cualquier producto, tiene que haber alguien que quiera comprarlo.
Encontrar tu pequeño nicho y desarrollarlo con honestidad seguramente sea el mejor camino.
¿En qué proyectos estás trabajando ahora mismo?
Ahora mismo estoy bastante centrado en DATALENS, el proyecto que comparto con Akira. Es un live audiovisual donde él aporta principalmente la parte musical con hardware y yo me encargo sobre todo de la parte visual.
Estamos trabajando en nuestro primer disco como DATALENS intentando trasladar toda la energía del directo al estudio.
Mientras tanto sigo haciendo visuales para distintos eventos y preparando el siguiente lanzamiento en PREA.
