
Ana Dulce — Arte sonoro, dibujo y electrónica experimental
Artista visual y sonora · Arte sonoro, dibujo y electrónica experimental
Ana Dulce es artista visual y sonora. Su trabajo cruza arte sonoro, dibujo, grafito conductivo, cuerpo e interfaces electrónicas DIY para explorar territorios entre lo visual, lo táctil y lo sonoro.
Artista invitada: Ana Dulce
Disciplina: Arte sonoro, dibujo y electrónica experimental
Para quienes aún no conocen tu trabajo, ¿cómo te gustaría que te presentáramos en ColaboraSound?
Ana Dulce, artista visual y sonora.
Tu práctica artística se sitúa entre el arte sonoro, el dibujo y la electrónica experimental. ¿Cómo describirías tu trabajo y el territorio creativo que exploras?
Creo que en mis trabajos hay una búsqueda de posición “entre”. Me interesa trabajar en territorios indefinidos, oscilantes. Ahí exploro soportes e interfaces poco convencionales. La sensibilidad y la sensación. Qué nos transmiten ciertas materialidades y su relación con lo que se activa en cada pieza, pensando y creando dispositivos electrónicos desde una mirada, o con una intención, des-hegemonizada.
¿Cuál fue tu primer contacto con la electrónica o con la experimentación sonora?
El primer contacto que tuve con circuitos fue en un taller de circuit bending en el estudio de Jorge Crowe, un artista argentino que admiro mucho. El taller lo daba otro artista, Cristian Martínez. Allí intervine un pianito casio SA-1, que sigo utilizando para componer o tocar en vivo.
En muchos de tus proyectos utilizas grafito como material conductor. ¿Cómo descubriste que el dibujo podía convertirse en una interfaz sonora?
No recuerdo exactamente en qué momento aprendí que el grafito tenía propiedades conductivas. Cursando robótica en la universidad hice mi primer instrumento con lápiz y Arduino, en ese instrumento que bauticé Grafitrón, el lápiz activaba una secuencia de luces que alteraba un oscilador a través de una resistencia fotosensible, era un poco rebuscado, pero ofrecía unas combinaciones de sonidos muy inesperadas y eso era divertido.
Después indagué un poco más sobre otro tipo de circuitos, cómo el primer modelo de Drawdio de J. Silver y a partir de investigar proyectos de osciladores con el ci555, encontré una forma de armar el circuito que funcionó bien para mi. Empecé a amplificarlo, a procesar el sonido con diferentes efectos y enloquecí un poco. Sentí que había encontrado la herramienta mágica para componer entre el dibujo y el sonido. También en esa misma exploración empecé a trabajar el grafito y lo táctil.
En piezas como DiSonar o Grafitrón el gesto de dibujar genera sonido en tiempo real. ¿Qué te interesa de esa relación entre gesto, circuito y sonido?
La acción de dibujar y sonar en simultáneo impide focalizar la atención, ese estado de atención dividida une distintas sensaciones, altera la percepción y afecta la intención en el trazo y en la búsqueda del sonido.
Esa especie de falta de control, o estado de búsqueda, me parece muy interesante como posicionamiento creativo. Predispone muy bien a la improvisación, disuelve la dualidad entre el acierto y la equivocación.
En tu obra el cuerpo aparece constantemente: tocar, dibujar, activar circuitos. ¿Qué papel juega el cuerpo dentro de tus instrumentos y dispositivos?
Hay algo en eso de moverse o tocar para activar una obra, que fue cobrando mayor importancia en la medida que se fueron profundizando las relaciones a través de dispositivos electrónicos. Por un lado estamos constantemente mediados por uno o varios dispositivos táctiles, como los “smartphones”, pero esa superficie anula todas las superficies, las texturas, igualando toda la experiencia táctil al cristal de la pantalla. Me pregunto qué ocurrirá con el sentido del tacto y nuestra sensación de ser tocados con toda esta mediación tan pulida.
Y por otro lado pienso mucho en la cuestión de la inmaterialidad por la que se supone que estamos atravesados, pero que en realidad no es tal cosa, y ahí me pregunto en dónde quedan nuestros cuerpos, siempre sentados frente a alguna pantalla. Qué estímulos estamos dejando de sentir, y qué otros están siendo sobrecargados.
En trabajos como Electrosensible Delay o Antropometría electrónica, la pintura se convierte en instrumento. ¿Cómo encuentras el equilibrio entre obra visual, circuito electrónico y experiencia sonora?
Me pregunto si hay realmente un equilibrio o si debería haberlo, no lo sé. Creo que hay cosas en común en esas piezas, por un lado proponen una aproximación concreta a través del tacto, la caricia, también comparten la materialidad del grafito como mediador, la respuesta sonora y visual.
En todo ese proceso de intercambio con la obra, siempre me interesó que el circuito involucrado tuviera dos condiciones, una la simpleza y la otra que estuviera a la vista, que no haya “caja negra”. Creo que si hay alguna unidad o equilibrio está ahí en eso que puede ocurrir todo junto en una misma pieza, en la acción y respuesta simultánea.
En tu trabajo conviven materiales orgánicos con electrónica visible: grafito, cables, circuitos y objetos cotidianos. ¿Sientes que has encontrado tu propio lenguaje artístico en esa mezcla entre naturaleza, tecnología y sonido?
La elección de los materiales con los que trabajo está vinculada a preguntas respecto justamente de la materialidad de las tecnologías electrónicas actuales. Desde el uso de minerales, hasta los soportes. La recuperación de componentes, piezas o metales.
El cruce con materialidades orgánicas que son recolectadas de la ciudad, es un trabajo de toma de conciencia del paisaje artificial del diseño urbanístico, de las poblaciones vegetales y animales con las que convivimos, que forman parte de ese ecosistema lleno de idas y vueltas, de aciertos y desaciertos. Todo eso me lleva a imaginar especulativamente como sería si en ese diseño empezaran a equilibrarse algunas condiciones en torno a la convivencia con estas otras especies.
Por otro lado, para mí todo el trabajo artístico es una pregunta o búsqueda constante. En este momento llegué a materializar esas preguntas con estos elementos que responden ciertas preocupaciones. Pienso que es algo que puede cambiar de manera orgánica en función de las indagaciones que vayan surgiendo. Tal vez continúe con estos elementos y este lenguaje, o en un tiempo mute. Por cómo están las cosas en mí país y en el mundo, me siento afortunada de poder seguir pensando a través de un lenguaje artístico.
Cuando empiezas una nueva pieza, ¿desde dónde suele partir el proceso creativo: la idea conceptual, el dibujo, el sonido o el propio circuito?
Creo que empieza un poco todo junto. Hay ciertas preocupaciones conceptuales. Eso se mezcla con algunas ideas de circuitos sobre los que me interesa investigar.
Es un proceso dialógico entre ambas.
Este tipo de arte suele presentarse en espacios de escucha o contextos expositivos. ¿Crees que también podría tener cabida en espacios de baile o contextos cercanos a la música electrónica de club?
Es algo pendiente, me encantaría afrontar el desafío de llevar la improvisación con el dibujo sonoro a algo más bailable, de hecho es algo en lo que quisiera trabajar próximamente.
Personalmente, ¿prefieres los espacios de escucha y contemplación o también te interesa el contexto físico y colectivo del directo o el club?
Creo que son lugares con tiempos y espacios de escucha diferentes. No sé si prefiero alguno, me gustaría profundizar la experiencia en ambos. Soy de improvisar bastante, entonces nunca me parecen suficientes las experiencias del vivo. Siempre necesito una próxima vez para probar algo que nunca hice antes.
Cuando presentas tu trabajo en vivo, ¿cómo influye la reacción del público en el desarrollo de la pieza?
En general hay cierta sorpresa al principio y eso es atractivo. Luego aparece, en una segunda capa, la escucha más profunda. Me interesa mostrar el proceso, que sea abierto, que se sienta que no hay repetición, que siempre es una experiencia nueva.
En ColaboraSound nos interesa mucho la colaboración entre disciplinas. ¿Qué perfiles creativos encajan mejor con tu trabajo: músicos, performers, programadores, artistas visuales?
¿Se puede decir todos?
Jeje, creo que en esto de búsqueda del espacio “entre”, está la apertura a las más variadas colaboraciones.
¿Cómo suelen surgir las colaboraciones en un campo tan específico como el arte sonoro experimental?
Hay algo que me encanta del encuentro en colaboraciones que es una especie de “anti-ensayo”, que está más relacionado a ponerse de acuerdo en algunos puntos, quizás hacer algunas pruebas, pero no dejar nada demasiado fijo para que no se pierda la frescura de la improvisación en vivo. Y eso me parece maravilloso.
Para artistas que quieran empezar a experimentar con electrónica, sonido o interfaces DIY, ¿qué consejo les darías?
Que prueben hacer todo lo que necesiten. Que no se frustren cuando terminan un circuito y no funciona.
Si tuvieras que quedarte con una herramienta o dispositivo esencial dentro de tu proceso creativo, ¿cuál sería?
Sin duda el drawdio…y un pedal de delay.
¿Qué artistas o proyectos han influido especialmente en tu forma de entender el arte sonoro y la relación entre arte y tecnología?
Siento que resueno especialmente con artistas como Joyce Hinterding, Jorge Crowe, Constanza Piña, Peter Vogel, Javier Bustos, la gran Daphne Oram! Tristan Perich, Amor Muñoz, Naama Tsabar, Ioana Vreme Moser y muchos otros que iré recordando y me quedaré pensando que no los mencioné en esta respuesta.
Si tuvieras que recomendar un artista emergente que te inspire y un artista consolidado que haya marcado tu trayectoria, ¿quiénes serían?
Recomiendo fuertemente a todos los mencionados en la respuesta anterior.
Imaginemos una isla desierta: puedes llevar papel, un lápiz de grafito y algunos contactos para seguir dibujando sonido… o un reproductor con dos altavoces. Si eligieras el reproductor, ¿qué canción te llevarías?
Llevaría los materiales para seguir dibujando sonido, y en mi cabeza seguramente aparecerán las canciones como pop ups, que es lo que me suele ocurrir, y es como tener un reproductor incorporado.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Estoy preparando la segunda parte de una obra mencionada en una de las preguntas, Antropometría electrónica, en breve formará parte de una exhibición colectiva, y algo que me interesa de ese trabajo en particular es que está realizado en dos momentos.
Hace un par de años preparé esa interfaz con la huella de mi cuerpo y ahora voy a programar algunas respuestas sonoras, seguramente con Arduino, módulos reproductores de audio y altavoces adheridos a la misma superficie. Eso va a cambiar de forma permanente esa pieza y al tratarse de algo vinculado a la huella del cuerpo, me parece especialmente interesante y sensible que así sea. También el hecho de que va a poder ser tocada y esa actividad pública también va a provocar cambios.
¿Qué exposiciones, performances o colaboraciones podremos ver próximamente y hacia dónde te gustaría llevar tu investigación artística en los próximos años?
Tengo muchas cosas dando vueltas, algunas vinculadas al trabajo con dibujo y sonido. Otros proyectos se escapan hacia nuevos rumbos, pero en todos caminos se ve cierta insistencia en la manipulación sensible de la electricidad a partir de estos pequeños (y a veces no tan pequeños) circuitos electrónicos.
